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Cuando estás obeso no solo te pesa el cuerpo, también te pesa el alma, vives con sueños fallidos, con complejos tontos, autolimitaciones y vergüenza, la báscula no solo te suma los gramos, sino también tus frustraciones, tristeza y desmotivación.

Cuando escuché por primera vez sobre la cirugía bariátrica, pensé que solo en los programas de TV una historia así era posible, después de haber intentado todas las dietas, ejercicios, de pasar por muchos nutricionistas y especialistas y tratar de encontrar justificaciones o excusas para dejar de soñar, fue el apoyo y amor de mi familia que me hizo entender que yo podía ser protagonista de esa esa historia, de mi historia, y fue así como empecé en esta aventura de perder peso y ganar vida.,

Investigué y encontré un equipo médico que me dio no solo seguridad, sino también la motivación para seguir, su empatía disminuyó mis miedos y la operación marcó el inicio de este nuevo camino.

Así como en la vida real nada es sencillo, en esta historia tampoco, ciertamente la operación hace una modificación interna, pero es tu constancia, disciplina y amor propio qué te cambia la vida.

Hoy el espejo me muestra a una persona diferente, pero mi memoria me recuerda qué el que quiere puede y que Dios dice «ayúdate que yo te ayudaré».

Cuando entiendes qué es lo que realmente te pesa, el camino se vuelve más ligero, la decisión está en sus manos.